-Mi querida borboleta, debes aceptar que pese a sus defectos lo amaste muchísimo, y tu corazón fue suyo, una parte grande, aunque lo niegues, aún lo es.
-No puedo admitir esa última parte, porque me rompería.
-No es necesario, no conmigo.
Hace un par de noches que ya no te las dedico, ni las risas, ni las lágrimas, ni siquiera las nostalgias, tu recuerdo se va diluyendo, ya no...
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