-Mi querida borboleta, debes aceptar que pese a sus defectos lo amaste muchísimo, y tu corazón fue suyo, una parte grande, aunque lo niegues, aún lo es.
-No puedo admitir esa última parte, porque me rompería.
-No es necesario, no conmigo.
Hay una sola cosa que en realidad te envidio: la capacidad de no sentir nada cuando me ves y seguir tu camino.
No hay comentarios:
Publicar un comentario