Ficciones mínimas y no tan mínimas
lunes, 30 de marzo de 2026
Overthinking (Ficciones no tan mínimas)
Este es mi lugar común, mi zona de confort, mi hueco miserable para cuando tengo el corazón roto. Pensar una y otra vez las mismas cosas, si tal vez me equivoqué, quiero estar equivocada, que tal vez sí me quieres, y sólo estabas confundido o abrumado por el momento, por el trabajo, pero tanto silencio le da la razón al sentimiento de que no me equivoqué, es en parte (gran parte) por ella, siempre fue ella quien te importó, a quien querías... Pero yo... Entonces yo... Todo lo podríamos solucionar con un "lo siento", o un "te extraño"... ¿De verdad eso bastaría? ¿De verdad podría volver a confiar en ti? Todas las veces anteriores nos salvó la idea de que existía amor y que era mutuo, aunque desde la navidad del 2024 no te volvió a nacer decirme que me amabas. Quise ser comprensiva y compasiva con tu proceso, quizás fuí pendejamente paciente y neciamente compasiva, me callé muchas incomodidades, tristezas, sacones de onda, cosas que notaba, me aguanté las ganas, silencié mis miedos, ignoré todo lo que pude esas cosas que me dolían y que se fueron haciendo cotidianas. Antes buscabas cualquier excusa y creabas cualquier momento para verme, para hablarme, para besarme, para tocarme, para cogerme... Y luego la nada, el vacío, evitarme suena fuerte, pero ya no me buscabas en tus días libres, yo dejaba mi agenda limpia por si querías verme 5 minutos, y siempre te salían planes con amigos, idas al café, cosas que hacer en casa y qué bueno por ti, pero me dejaste a un lado, ya era demasiado verme en las mañanas para compartir el Uber al metro, porque ya ni hablabas conmigo, siempre cansado, con sueño, empezaste a ya no contarme tus planes, dudé si escuchabas lo que yo te decía. Notaba perfecto cuando escribías en tu teléfono, inclinandolo para esconderlo de mi vista, nunca hice el esfuerzo por mirar la pantalla, prefería voltearme y aguantar mis dudas. Me convencí de que controlaba mis inseguridades, mis celos, cuando más bien me iba sintiendo menos importante, más chiquita, más invisible. Las veces que me empezaba a alejar, cansada y sentida, siempre me acercabas de nuevo con un gesto. ¿Será que yo no me esforcé lo suficiente? ¿Quizás no te demostraba lo suficiente cuánto te amaba? ¿Fallé en hacerte sentir especial? A veces ya no sabía qué responderte, los mensajes eran rutinariamente los mismos, y no quería dormir hasta que hubieras llegado a tu casa. Quiero ser tu novia, mejor no, así estamos bien, me sigue ocultando de todos ¿Será que le doy vergüenza? No me digas que soy culpa. De nuevo ella, la extraña, ya posyeó cosas tristes otra vez, bueno las historias de hoy son sobre aceptar los errores y crecer... ¿Y si cree que soy un error? Quizás las señales siempre estuvieron ahí y yo no quise verlas. No me dió un regalo de navidad, no le nació... Y no se emocionó con el libro que le regalé, había hablado con tanta emoción de él hace meses que lo busqué por cielo, mar y tierra para dárselo, y al final lo recibió con hueva... ¿Por qué tenía esos detalles ocasionales conmigo? A veces ni los memes me contestaba. Cuando caí en el hospital parecía muy preocupado, llevo 6 semanas sin parar de llorar, ya tengo una dosis más alta de los antidepresivos. Me lo encontré en el metro y no me vió, hoy sí me vió y me evitó, hoy también me evitó, y de nuevo hoy... ¿Qué hice para merecer esto? Hoy de nuevo me lo encontré, y me acerqué al mismo vagón, me ignoró... Hoy me evitó... Hoy me acerqué y lo saludé, me hizo un gesto con la mano, nunca había sido tan frío, no quiso mirarme más, sus ojos no brillaron, no me sonrió, estoy duele, entrando al vagón se durmió. Me aguanté las ganas de llorar hasta que bajé en mi estación, no debí acercarme, no quiere nada conmigo, no me equivoqué, ya no me quiere ni ver. Postea mucho más, cómo cuando lo conocí... Dice que es feliz, seguro lo es si ya se quitó de encima mi presencia. Tenía meses sospechando que había alguien más y subió una historia con alguien, sólo se ve su mano de uñas largas de colores y vestido de flores... Conmigo jamás se tomó una foto, y menos aún subirla a alguna parte. Lo extraño, pero no tiene caso. Hoy por fin no lloré, segundo día sin llorar, tercero... Ay no ya estoy llorando otra vez. Yo tenía razón, ya no me quiere, quería estar equivocada, tengo que empezar a guardar silencio, voy a mi rincón preferido de la cama, no mejor no, ahí siempre soñaba que me abrazaba... Ya no me gustan los girasoles, me dejaron de gustar las flores. No quiero volver a pasar por esto. Reviso esa conversación doscientas veces al día, a veces te veo en línea, jamás te encuentro "escribiendo", será que sigo en tus chats archivados... Siempre un secreto, una vergüenza, sabías que no quería eso. Necesito parar...¿Será que le dejé de gustar porque subí de peso? Ahora bajé mucho, no, volví a subir más y no es por gusto. Necesito dormir más, ojalá llegues bien a casa, espero que hayas comido rico, ojalá hayas tenido un día tranquilo. Esa canción me recuerda a ti, ¿Debería borrar nuestra playlist? Igual llevas años sin oírla. Qué ridícula, a mi edad... ¿Habrá sido la edad?
lunes, 14 de julio de 2025
¿Y ahora qué? (Ficciones mínimas)
Y ahora qué pretexto vas a poner para colarte en mis sueños y arrancarme de los brazos de Morfeo por la madrugada. Con qué excusa vas a seguir posponiéndome cuando estoy despierta, a cuántas personas, situaciones, cosas y problemas seguirás poniendo antes que a mí... Cuidado, hay cosas que ya no se reparan con una simple disculpa, y hay cosas a las que después uno no puede volver, aunque quiera.
lunes, 2 de junio de 2025
miércoles, 28 de mayo de 2025
Silencio (Ficciones mínimas)
Un día quise buscarte pero fue imposible encontrarte, no dejamos rastro, ni huellas, ni olor alguno. Nos eclipsamos hasta volvernos sólo un rumor que el sonido transforma en silencio... Quizás eso sea lo mejor, romper finalmente el ciclo.
El último (Ficciones mínimas)
Ya no recuerdo a qué sonaba nuestro último "te amo", pero recuerdo perfectamente cómo se sentía cuando esas dos palabras no lograban abarcar lo que sentíamos, el lenguaje nunca dió para tanto.
A ratos (Ficciones mínimas)
Este clima me remite siempre a aquella temporada de deseos sin filtro, dónde la lluvia competía con la cantidad de humedad que nos brotaba, más allá del cuerpo. Recuerdo lo que se sentía que me miraras, sin contener los besos ni las ganas, todo lo que decíamos, y lo que a ratos nos quisimos.
Recuerdos (Ficciones mínimas)
Hay recuerdos que se pierden como si los borrara la lluvia, y otros que se tatuaron en el alma mientras la lluvia éramos nosotros.
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