Herida soy peor que cualquier bestia rabiosa, lamento mucho haber supurado tanto... Sigo pensando que hiciste mal, sigo pensando que no lo merecía y que me debes más de una disculpa, pero ya me cansé de esas emociones extremas que lastiman. Ya no quiero sentir ese vacío doloroso en la boca del estómago cuando te veo. Ya no quiero que los recuerdos me pongan triste, ni quiero sobrepensar como si me tatuara con vidrios afilados.
Ya basta, por lo que fuimos, por lo que sentimos, por lo que todavía siento, y porque aunque duela éste no fue el fin del mundo, ahí muere.
Decido que ya nada me ate a ti, ni el dolor, ni el amor, ni el rencor, ni la memoria.
Chu.
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