viernes, 16 de agosto de 2024
El funeral de la esperanza (Ficciones no tan mínimas)
Por mucho tiempo esperé un gesto, un mensaje, una llamada, alguna señal de que te dolía, de que me extrañabas, que todavía me querías. Tuve pruebas de lo contrario, y aún así esperé, intenté, esperé, volví a intentar. Por unas horas dejé de pensarlo pero sentía ese anhelo en el palpitar de mi pecho. Llegó la hora marcada, con todo y sus contratiempos, y al fin le ví el tiro de gracia, y como nunca se desató un monzón bajo mis pestañas, que bien podría competir con el clima. En medio de esa tormenta le dí paso al funeral y al silencio, no me queda más que un reclamo o dos para tu cobardía, los usaré de mortaja para el entierro. Que trascienda en paz la esperanza y que su fantasma nunca toque de nuevo a mi puerta.
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